Verena impresiona a Basil y a Olivia, y el joven, a pesar de no compartir sus ideas, no puede dejar de sentirse atraído por ella. Olivia, desde esa noche, centra su mundo en Verena. Le pide que se aloje en su casa como su más querida e íntima amiga, con objeto de prepararla para ser una defensora de los derechos de la mujer. Verena acepta el ofrecimiento y las condiciones que le impone Olivia. Por su parte se compromete a hacer cuanto esté en sus manos para conseguir que la mujer alcance la igualdad con el hombre.