Los jóvenes europeos han sido y siguen siendo hoy las grandes víctimas de la crisis económica. Aunque la recuperación empieza a sentirse en el mercado laboral y en otros ámbitos de la economía y la sociedad, los jóvenes continúan soportando la carga más pesada: les cuesta mucho encontrar trabajo, sus empleos son más precarios y tienen menos protección social. Seguramente sus pensiones serán también mucho más bajas. La paciencia de Bruselas con la deriva autoritaria del gobierno de Polonia se está agotando. La gota que ha colmado el vaso ha sido la reforma judicial que coloca a los jueces bajo el control político y contra la que hay multitudinarias manifestaciones en todo el país. La Comisión pide su retirada y amenaza a Varsovia con quitarle su derecho a voto en el consejo si no lo hace.