Declarado Parque Nacional el 28 de junio de 1973, estas 3.030 hectáreas pertenecientes a Castilla-La Mancha son un humedal prácticamente único en Europa que se nutre de los desbordamientos de los ríos Guadiana y Gigüela, así como de un gran acuífero. Realizamos nuestro recorrido de isla en isla gracias a las pasarelas de madera que las unen. La primera que nos encontramos es Entradilla, seguida de Descanso, Pan, Tarayes y Maturro, en las zonas menos profundas de este camino nos acompañará un paisaje de carrizales, juncales y limonios, todas ellas plantas acuáticas que son sustento del parque. Además podremos observar tarayes, única especie arbórea capaz de sobrevivir en este tipo de terreno, húmedo y salino. Entre esta vegetación habita una abundancia de aves acuáticas como el zampullín, las garzas y garcillas o los martinetes. Este terreno tan singular ha sido desde la prehistoria un lugar de pesca, y recolección de masiega para los hornos de cal, carrizo para hacer zarzos y enea con