Suna no sabe cómo afrontar su relación con Nejat. Por un lado no quiere alejarse de él y se ilusiona con cada uno de los gestos de su jefe, pero por otro se resiste a dejarse llevar y prefiere dejarle el camino libre a Hande que no desaprovecha ninguna oportunidad para confundir aún más a la niñera con sus mentiras. Pero cuando todo parecía encauzarse, unas palabras pronunciadas por Nejat, hunden definitivamente a Suna en la tristeza.