La mayor preocupación de las malvadas hermanas se hace realidad. El hijo de Levent, que creían que había muerto, está más cerca de lo que ellas piensan. Vive en la mansión de Metehanoglu y es Ömer. En la casa, Levent reflexiona sobre sus sentimientos por Meryem, pero ella recibe un regalo inesperado que complica la relación entre ambos. Por su parte, Ayse pide consejo a Meryem para afrontar su situación con Cemil. En cuanto a los niños abandonados, Mudito se enfrentará por fin a su madre.