Munir rechaza de plano el proyecto de una nueva urbanización en el barrio que transformaría totalmente el espíritu de sus calles. Sin embargo, parece ser que es el único al que no le convencen los cantos de sirena de la constructora. Lógicamente, en estos negocios quiere estar presente en primera línea Sener, lo que ven los constructores como una buena oportunidad para conseguir su propósito.