Martín Saldaña y su amigo Diego Alatriste tendrán que lidiar con una grave afrenta personal: el marqués de Riofrío ha seducido a Sagrario, la bella mujer del teniente de alguaciles de la villa y corte de Madrid. La condición aristocrática del amante impedirá a Saldaña atravesar con su acero al noble, por lo que el jefe de los corchetes urdirá un plan para salvaguardar su honor.