Tejidos tecnológicos, volantes sacados de contexto, siluetas de hombros redondeados que evocan otras décadas, en Ana Locking nada es lo que parece: los tonos pastel no caen en la cursilería, los ‘ruffles’ dejan de ser románticos y las lentejuelas no brillan. El colorido va del rosa pálido al naranja sin transiciones para, definitivamente, llegar al negro.