El cliente descubre que la propuesta de la agencia rival de Fikri Harika es un robo y le concede la campaña al equipo de Can. Pero las dudas vuelven a asaltar al fotógrafo que ve viejos fantasmas del pasado en lo sucedido. Fabri insiste nuevamente en hacerse con el perfume de Sanem, pero en esta ocasión la jugada no puede salirle peor. Can, harto por su actitud prepotente, termina por recomprarle las acciones que el empresario italiano había adquirido para reflotar la agencia. (31/05/19).