Aparte de animales son pequeños símbolos, humildes o importantes, según cada uno quiera mirarlos. En cada uno de ellos se conservan las trazas de nuestra propia historia: eran nuestro tesoro, y allí donde estaba nuestro tesoro estaba ya, en los remotos tiempos, nuestro ancestral corazón. Con ellos y, en buena parte ellos mismos, en su ser. Son razas dentro de las especies domésticas más comunes, razas autóctonas de aquí, como no pudieron serlo de otra parte. Fueron nuestro orgullo, además de nuestro corazón.