La gran favorita de la final, la australiana Jessica Fox, ya había realizado su descenso y era el turno de Maialen Chourraut para superar ese tiempo. Ese día solo había una cosa en su cabeza, el oro. Dominó la bajada de principio a fin y firmó un tiempo de 98.65 que nadie pudo superar. Así, se colgaba la española el ansiado metal dorado. Xabi Extaniz, su marido y entrenador, bromeaba con haberle dicho entre la semifinal y la final que o conseguía medalla, o dormía en el sofá. La que también acompaña siempre a Chourraut a entrenamientos y a competiciones es su hija Anne, nacida entre los Juegos de Londres y los de Río, que correteaba por las instalaciones esperando abrazar a su madre. Río 2016 eran los terceros juegos de Chorraut, en ellos sumó este oro al bronce de Londres 2012. Un año después de esos Juegos fue madre, compaginandolo con los entrenamiento, y pudiendo estar así en Rí