Coria y su catedral fueron durante siglos uno de los principales destinos de peregrinos de la Península Ibérica, hasta allí llegaban en busca de una reliquia cristológica tan importante para los creyentes como era el Mantel de la Última Cena. Atesora más de dos mil años de antigüedad y es una de las piezas más llamativas y con más historia de todas las reliquias extremeñas. Sigue despertando curiosidad e interés dentro y fuera de nuestras fronteras y las últimas comprobaciones demuestran su antigüedad y su parecido con la Sábana Santa de Turín. De hecho, la hipótesis más recurrente apunta a que el Mantel de Coria y la Sábana Santa de Turín, que supuestamente envolvió el cadáver de Cristo, estuvieron juntos, uno sobre otro, en la Última Cena.