España es el tercer país de la Unión Europea que tiene más alimentos con sello de calidad. Vinos, embutidos, aceites, carnes... unos trescientos productos con denominación de origen. La etiqueta ha servido para evitar el fraude o la usurpación de un nombre de prestigio, algo muy común hace décadas cuando nadie sabía a ciencia cierta el dni de lo que llegaba a la mesa.