Rómulo confunde a Jana con una criada que pasó tiempo atrás por la Promesa. Aun así, el mayordomo continúa seguro de que la conoce de algo, lo que deja a Jana preocupada por si la descubre. Simona destapa que fue Candela quien añadió frutos secos a la comida de la señora Eugenia, poniendo en riesgo su vida. A la cocinera no le queda otra que delatar a su ayudante ante Pía, quien, por su parte, sigue intentando salvar a Teresa de los agasajos del Barón. Mientras tanto, María Fernández continúa bajándole la dosis de medicación a Eugenia, que parece más activa y lúcida. Salvador ayuda a la doncella con sus tareas, lo que da a los criados la excusa perfecta para pasar tiempo juntos y dejarse llevar por la atracción mutua que sienten. Harina de otro costal es el padre Camilo, que muestra un interés especial por Manuel y recaba información sobre él gracias a su encandiladora verborrea. ¿Tendrá esto alguna relación con la misteriosa carta que recibe?