Un acto de valentía contra el crimen organizado obliga a Samuel a abandonar Matera para ingresar en un programa de protección de testigos. Valentina culpa a su madre por esta fuga, aunque en realidad esta vez ella no tiene nada que ver. Es cierto que la acción de Samuel resulta decisiva para el juicio. Y mientras Pietro está en crisis por la pérdida de su restaurante, Imma reúne las pruebas para condenar definitivamente a Romaniello. Sin embargo, ella no sabe que alguien está manipulando otro tipo de evidencia para vengarse y comprometer la relación entre Imma y su esposo. Y Calogiuri, a su pesar, es el "instrumento".