El caso del que se ocupa ahora Tataranni se va encaminando cuando llegan a determinadas pistas a través del origen del niño sordo. Tras la aclaración sobre lo que pasó entre ellos, la relación de complicidad profesional con Calogiuri parece haberse restablecido. Aunque involuntariamente, y no sin algunas chispas de celos, Imma le arroja a los brazos de su colega Matarazzo. Y por si fuera poco, Pietro parece querer cambiar de vida, dejar su trabajo en la Región y abrir un club de jazz.