Para acercarse un poco, Imma y Pietro se apuntan a unas clases de bailes de salón, aunque no es lo suyo. Imma descubre a Valentina dando clases de italiano a inmigrantes, junto al hijo de Vitali. La fiscal quiere que su marido vuelva a casa, y para ello lleva a su madre a una residencia, y ella, que en principio se queja mucho, se queda allí muy contenta porque encontró una amiga de la infancia. Ahora es el momento de que Pietro regrese al hogar. El caso avanza y Calogiuri nuevamente apoya la investigación junto a Tataranni, lo que hace que descubran mucha información al respecto.