La situación en la familia de Imma es complicada, pero el agente Calogiuri tampoco lo tiene fácil: cuando Matarazzo regresa de las vacaciones le cuenta que está embarazada. Él decide ser responsable y casarse con ella. Cuando más tarde Pietro se encuentra con el Agente, él libra de culpa a Imma, y Pietro decide perdonar a su mujer, aunque la respuesta de la fiscal no será la esperada. Por fin se resuelve el caso de Romaniello, que es acusado de las causas que se le imputan, excepto los asesinatos.