Tras la rebelión del obispo Peláez, la ciudad de Compostela se encuentra en la miseria: no hay apenas grano en la ciudad, las obras de la Catedral se han detenido, los canteros se marchan... La situación es insostenible y Gonzalo debe hacerse valer o la situación acabará en tragedia.Cuando la miseria campa a sus anchas alguien siempre saca beneficio y, en Compostela, este alguien tiene nombre: Tomás. El hambre al que se ven sometidos los esclavos musulmanes provoca que un niño robe pan en el mercado. En su huida, uno de los mercaderes de Compostela acaba muerto. Tomás, para evitar que le acusen a él de ser el causante de los problemas de la ciudad, ya que posee gran cantidad de grano, ofrece una generosa recompensa por la cabeza del joven moro.Por su parte, los esclavos sarracenos reclaman justicia para Ahmed. Gonzalo protege a su hermano Pedro enviándolo a custodiar la puerta de entrada de la ciudad. La batalla por el futuro de Compostela está servida.Mientras tanto, en el Concilio de