Esta vez nos vamos a la isla de Phuket en Tailandia, famosa por James Bond, por sus playas de postal, por sus atrevidas discotecas, sus miles de salones de masaje y por la riqueza de su patrimonio cultural con montones de templos. Pero lo que no es tan famoso es, la larga historia de sus minas de estaño. Una travesía sobre un lago iluminado con antorchas, es la única forma de llegar al Black Ginger, uno de los restaurantes más famosos de la isla. El restaurante se encuentra en una finca llamada SLATE y la decoración de toda la propiedad rinde homenaje a la explotación del estaño, y es un ejemplo típico de cómo un hombre puede diseñar el paraíso. El hombre en cuestión es Bill Bensley.