La fotógrafa catalana Anna Turbau tiene una obra marcada por su sensibilidad social y su carácter de denuncia. Nacida en Girona en pleno franquismo, su familia se trasladó a Barcelona y, tras unos inicios profesionales en esta ciudad, estuvo tres años y medio viviendo en Galicia, donde documentó para Interviú las movilizaciones sociales de la sociedad -controlada por el caciquismo-, así como el mundo rural. Eran los años setenta, la Transición, y en aquel contexto de cambio, una tarde de invierno obtuvo una imagen que la ha acompañado el resto de su vida. En 1979 se marchó de Galicia por la presión policial y poco después de su regreso a Cataluña quedó embarazada, siendo madre soltera, lo que provocó que tuviera que abandonar la fotografía al no poder conciliarlo con el cuidado de su hijo. Tras doce años en TV3 como ayudante de realización y afectada por una invalidez permanente, regresó a la fotografía de forma amateur. En los últimos años se ha empezado a reconocer su obra.