Para los miles de refugiados que llegan a Grecia, Europa no está resultando ninguna tierra de acogida. En Atenas, cientos de adolescentes que huyeron de las guerras en sus países, malviven vagabundeando en las calles. Sin ningún tipo de ingresos, esperan infructuosamente que la administración les ofrezca alguna solución. Mientras, para subsistir se ven abocados a las dos únicas formas de conseguir dinero que encuentran: la delincuencia y la prostitución.