Personajes casi míticos, los agentes del KGB fueron muy expertos en el arte del espionaje y el “robo” de información. Entre ellos, destaca Kim Philby, quien actúa en el hermético Servicio de Inteligencia británico y transmite información altamente clasificada a la URSS. Y, por si fuera poco, su inteligencia lo lleva… hasta el mismo EE.UU.