Cecilia no ha dicho nada de su operación de un tumor cerebral a su hija adoptiva Yolanda. Los compañeros de Cecilia intentan tranquilizarla pero ella sabe el riesgo que conlleva esta intervención. Decide que en el caso de que la operación salga mal deja su herencia a Yolanda y cede a Elisa el poder de administrar su dinero.