En los años sesenta, la leyenda del Schalke Stan Libuda lució el dorsal 7. En los setenta, lo llevó Rüdiger Abramczik, el dios de los centros. Cuando en 2012 Raúl colgó la elástica con el 7, durante un tiempo quedó sin dueño, a la espera de que un jugador digno de ella volviera a cruzar el túnel de vestuarios de Gelsenkirchen.