Tras las guerras de los Balcanes en los años noventa que acabarían con la desintegración de la antigua Yugoslavia, la gente joven, la llamada "generación perdida" de Croacia, ha depositado sus esperanzas en la próxima entrada de su país en la Unión Europea. Pero Croacia lucha también con el lastre del pasado y con problemas actuales, como el elevado desempleo, el nacionalismo y la corrupción.