La madrugada del 25 de julio de 1938, la 42ª División republicana cruzó el Ebro con el objetivo de recuperar el municipio de Fayón, controlado en ese momento por el ejército sublevado. Así comienza la Batalla del Ebro, la última de la guerra civil española librada en suelo aragonés, y el episodio más largo y sangriento de la misma, que dejó alrededor de 30.000 muertos entre ambos bandos.