El Aprendizaje Profundo de las máquinas ha acelerado muchas tecnologías. Desde la conducción autónoma de vehículos, sin conductor humano, a los sistemas médicos de diagnóstico precoz. En la última década se ha incorporado a nuestras vidas, acumulando datos de cada uno de nosotros para perfeccionar los resultados y los servicios de estas herramientas. Pero también genera fricciones. En el mundo laboral hace prescindibles a algunas categorías de trabajo y crea nuevos modelos que pueden suponer abusos para el empleado. Las instituciones se enfrentan al desafío de gobernar un cambio frenético para limitar sus efectos negativos... mientras algunos académicos y expertos alertan del riesgo de que en el futuro las máquinas logren una autonomía excesiva que escape al control humano.