Si lo masculino es sinónimo de poder, de lo racional y de lo ordenado, lo femenino queda relegado a la carencia. ¿Todo se resuelve en el binario hombre-mujer? Cuestionar esta dicotomía permite no solo emancipar lo femenino de la mera oposición con lo masculino,sino pensar también otras identidades alternativas, vinculadas al género y ya no a la genitalidad.