Al igual que le ocurriera al genial Beethoven, que dedicó su Tercera sinfonía (La Heroica) a Napoleón Bonaparte, a quien admiraba como revolucionario, idealista y futuro liberador de Europa, nuestro regordete y glotón Beethoven tiene mitificado al famoso cantante de rock Tope Guay. Al saber que Napoleón se había coronado Emperador, el sordo genial pisoteó la partitura diciendo ?¡Es un ser humano como los demás?!, y nuestro personaje sufre un desengaño semejante. A pesar de las burlas de sus amigos de la Banda de Mozart, Beethoven se decide a pedir un autógrafo a su ídolo Tope Guay. Pero cuando llega su ídolo, este resultará ser engreído, distante y tramposo. Después de muchos desaires, Beethoven tendrá que aceptar que estaba equivocado. ?Cuanto más alta pongas a una persona?, dirá alguien ?más fácil será que al caer se rompa?. Sus amigos de la Banda de Mozart, no obstante, se encargarán de vengar las humillaciones sufridas por Beethoven.