Los estallidos de rayos gamma son explosiones cósmicas notables. En cuestión de segundos, liberan la misma cantidad de energía que emitirá nuestro sol durante toda su vida. Pero estas ráfagas esquivas son impredecibles y desaparecen demasiado rápido. Este misterio había desconcertado a los científicos durante más de medio siglo, hasta que, en enero de 2019, un equipo de la Universidad de Tokio observó con éxito el estallido de rayos gamma más fuerte registrado desde un observatorio terrestre. ¿Estamos más cerca de la verdad? Descubre los últimos hallazgos del frente cósmico.